VENEZUELA: días de revolución

Recién salido de Caracas (donde estuve desde el 13 de mayo) tengo mucho que procesar. Pero mientras eso va sucediendo me siento en la obligación ética y moral (por lo vivo del asunto) de denunciar lo que no requiere más procesamiento.

Venezuela vive días de revolución histórica. Un pueblo que protesta a diario a pesar de recibir una dura represión por parte de diversas fuerzas armadas, oficiales e inoficiales (existen lo que llaman "colectivos", una fuerza paramilitar armada chavista que sale contra las marchas opositoras con total impunidad). En promedio, hay casi un muerto por día.

La situación es muy compleja, hay mucha gente pasando hambre, las filas para comprar pan a precio regulado son enormes.

En realidad, no es que no se consiga pan, el problema es que nadie puede pagarlo, por lo tanto, en los lugares donde se vende subsidiado hay filas, como las habría por cualquier otro tipo de alimento subsidiado, aunque estos se pudieran conseguir por otra vía. En general, el que tiene dinero puede encontrar casi lo que sea, y el que no, o pasa hambre, o recurre a las filas para recibir alimentos subsidiados.

Entre los distintos niveles de escasez el peor es el de las medicinas, no hay antibióticos. Y por supuesto no hay nadie que pueda comprar al por mayor en el exterior y re-vender (lo que alivia la escasez de otros productos) porque simplemente nadie vende al por mayor y sin recetas drogas, menos aún a extranjeros.

Solo la corrupción, ineficacia e indiferencia explican este fenómeno: existe un tipo de cambio regalado para la importación de medicinas, y aun así no se encuentran a ningún precio. Pero si se consigue mayonesa importada.

La inseguridad es muy grave, y definitivamente no es una sensación. Cada casa y cada negocio están protegidos por boyeros eléctricos, alambres de púa y rejas hasta en los pisos más altos. La gente apenas se anima a salir en auto de noche. Venezuela tiene 4 de las 10 ciudades con mayor tasa de homicidios mundial. Los lugares públicos ostentan al lado de los carteles de prohibido fumar, el de prohibido mostrar armas de fuego.

Salvo los edificios de "misión vivienda" (que se caracterizan por sus amontonadas y pequeñas ventanas con rejas...) cuesta mucho ver algo que no haya quedado congelado 30 o 40 años atrás. No hay desarrollo, no hay infraestructura nueva. No hay tal "revolución bolivariana". Las unidades de transporte público, en su inmensa mayoría, han estado al servicio de varias generaciones de Caraqueños. Los servicios públicos en general son un desastre, las montañas de basura se ven por toda la ciudad, y ni hablar en los lugares donde el Estado directamente ni llega.

Algunos números macroeconómicos dejan en evidencia lo innegable, siguen dependiendo de igual manera del petróleo que cuando se hicieron cargo de el. Venezuela está severamente endeudada, y depende de la importación de alimentos.

Un verdadero fraude bolivariano. Agravado porque no hay libertad de expresión plena, ya que ellas pueden llegar a tener repercusiones de todo tipo, el servicio de inteligencia SEBIN, está atento. Y existe una concentración de los medios de comunicación estatal importantísima.

A partir que el TSJ se intentó atribuir las funciones de la Asamblea Nacional, por más marcha atrás que haya, cuesta hablar de "República". Se vive un verdadero autoritarismo, sin garantías ni derechos. Hay personas que están siendo juzgadas por tribunales militares, poco se sabe de ellos.

Un verdadero éxodo, hay quienes restringen severamente su dieta para ahorrar para irse. Una verdadera fuga de cerebros. Son muchos los factores y a todos les duele mucho haber tenido que llegar a ello. Aun así, no es una misión sencilla. Incluso a mi, extranjero, migraciones venolazana quiso exigirme cosas ridículas que casi me hacen perder mi vuelo de salida. Y perder un vuelo no es una opción para el migrante que tuvo que juntar centavo a centavo de dólar, con un salario mínimo (que con todo el optimismo de conversión) llega a los 40 dólares mensuales.

La dirigencia de la oposición política, no enamora, y en muchos casos, hasta lo contrario. Cuesta encontrar propuestas. Y son bastante poco inteligentes en sus estrategias. No se puede descartar de lleno la posibilidad de la vinculación de muchos de ellos con el gobernante PSUV.

Insisto, me falta procesar mucha información, muchas charlas, muchas notas y fotos. Me faltan investigar muchos datos, cosas atroces que me fueron contadas. Pienso profundizar, pero debía empezar ya.

Rechazo plenamente cualquier tipo de intervención militar de Estados Unidos o la OTAN en Venezuela. Necesitan menos muertos, no más.

Conocí un pueblo hermoso pero muy entristecido.

¡Basta de represión!

¡Fuerza Venezuela!

¡Elecciones ya en Venezuela!

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