SOBRE EL CORPIÑAZO, EL ODIO Y LAS DISTRACCIONES

Una alumna del colegio Reconquista de Villa Urquiza fue sancionada por no llevar corpiño y ante el atropello, ella decidió no quedarse en el molde, como debería hacer cualquiera que sufre un abuso.

El suceso tomó relevancia nacional y el día de ayer se realizó un “corpiñazo” frente al ministerio de educación de la nación bajo el lema “Ni una piba sancionada por no usar corpiño”. Además, les compañeres de la alumna, en solidaridad, asistieron a clase con pantalones cortos, violando el código de vestimenta.

Muchos encontraron un blanco fácil para criticar lo mal que están las cosas con todo esto, aduciendo que hay “cosas más importantes” de las que preocuparse, llovieron las criticas a quienes decidieron solidarizarse con la causa. ¿Quién determina que es más importante? Totalmente subjetivo, y aunque pudiéramos ponernos de acuerdo con eso ¿La existencia de cosas más importantes sería suficiente para deslegitimizar una causa “menos importante”? Suena egoísta que aquellos que no luchan pidan a quienes si lo hacen que lo hagan por lo que ellos desean.

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Sobraron los insultos. Varies “comunicadores” de los medios de comunicación dejaron salir sus demonios y no dudaron en insultar a tode aquel que se solidarizara con la causa. Otres, aparentemente más enojades por que las mujeres puedan decidir si usan corpiño o no que por otras cosas, denunciaron que esto se trata de una cortina de humo del gobierno para que no se discutan los temas de la impopular agenda política y económica, y tal vez estos últimes algo de razón tienen, es indiscutible que el tema tomó agenda debido a la importante cobertura que le dieron los medios del cerco comunicacional del gobierno, pero esto no deslegitima el reclamo, que es muy valido, y que no es incompatible con ningún otro reclamo.

Sin lugar a dudas, esta fue otra victoria más del movimiento feminista, que al igual que cualquier movimiento en lucha, aprovechó la cobertura que los medios eventualmente y muy bondadosamente le otorgaron. Bienvenido sea, y si hay que luchar por más, luchemos, pero no critiquemos las luchas por causas justas de otres, no permitamos que nos dividan, ya que de esa manera si que nos estarían distrayendo.