Inconstitucionalidades: de Arriola al auto-cultivo.

El sábado fue la marcha por la legalización de la marihuana y a pesar de ser una persona del palo, y que está en la constante casería de ese tipo de eventos masivos, no me enteré sino hasta antes de publicar esta nota, googleando sobre el tema. Me parece que algún cerco mediático tuvo.

Nada más aplicable al Derecho que el principio que dijera Axel Kicillof sobre economía “Si no podés entender lo que dicen los economistas, es porque te están mintiendo”.

Muchos se lo deberíamos haber dicho a nuestros profesores de formación ciudadana, o de derecho (incluso a nivel universitario): Seguramente todos podemos recitar alguna variante de “la Constitución es la norma que está sobre las demás normas”, pero si entenderíamos su verdadera importancia, seguro la sabríamos (entenderíamos) más, y hasta la tendríamos mucho más a mano.

Las constituciones son la piedra fundacional de lo que se crea (“constituye”). Son las reglas del juego aquí y ahora, ninguna otra regla puede contradecir lo que diga ella.

Nuestra constitución es (relativamente, como todo) buena, con muchas cosas que mejorar, pero con muchas otras de las que enorgullecernos a los tiempos de hoy.

Por ejemplo, gozan de fuente de derecho constitucional en Argentina:

El libre tránsito dentro y hacia afuera del país, la libre exposición de ideas, el usar y disponer de la propiedad, de asociarse con fines útiles, de enseñar y de aprender, de ir a huelga (incluso la estabilidad de los gremialistas en sus puestos de trabajo). El “seguro social obligatorio” (se babean en EEUU por algo así, años luz les llevamos aquí). La compensación económica familiar, el acceso a una vivienda digna, y muchos más…

Están ahí, hacerlo cumplir o no ya es nuestra responsabilidad como ciudadanos, recursos nos sobran. A los argentinos para comprender, y al Estado (los argentinos organizados) para proveer.

Conocer la constitución, de pocas hojas y poco peso, es la mejor defensa que uno puede tener.

 

ARRIOLA, ir por la inconstitucionalidad:

En 2006 la policía detuvo a cinco jóvenes, cada uno de los cuales llevaba en sus bolsillos, sin exhibición alguna, entre uno y tres cigarrillos que contenían entre 0,16 y 0,30 gramos de marihuana.

Los jóvenes fueron condenados, pero a cambio de cumplir la pena se sometieron a distintas medidas educativas. Sin embargo, insistieron en cuestionar por inconstitucional el artículo 14 2do párrafo de la ley de estupefacientes (abajo). Y es sobre ese argumento que finalmente fueron absueltos en 2009, cuando la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad del mismo.

O sea, la última palabra se expidió sobre el artículo que impide la tenencia para consumo. No hay más vuelta que darle. Ya está dicho, es inconstitucional, y por lo tanto, el consumo y la tenencia para consumo, es legal. No podemos ser juzgados por algo que no encaja en la norma superior, que va en contra de sus principios.

Sería loco poder imaginar al pueblo que, mediante representantes constituyentes, generara la posibilidad, en su carta magna, de que el Estado se ocupe de regular lo que cada uno hace con si mismo o en su propiedad. En dirección muy contraria, el artículo 19 de nuestra norma dice “Las acciones privadas que de ningún modo ofendan el orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están solo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados”.

Y aunque la corte no dijo nada sobre el primer párrafo del artículo 14 (no debe expedirse sobre lo que no está en discusión y como estrategia de los defendidos en el caso Arriola, solo se pidió sobre el segundo), a todas luces es inconstitucional también, ya que si poseer “estupefacientes” en casa para consumo es legal ¿Por qué no lo sería tenerlos para adorno?

Art. 14  (Ley de estupefacientes) — Será reprimido con prisión de uno a seis años y multa de trescientos a seis mil australes el que tuviere en su poder estupefacientes.

La pena será de un mes a dos años de prisión cuando, por su escasa cantidad y demás circunstancias, surgiere inequívocamente que la tenencia es para uso personal.

Ahora, si el consumo y la tenencia están dentro de la constitución ¿cómo no va a estar el cultivar?  que es la única forma legal de conseguir eso que no es ni ilegal de tener, ni ilegal de consumir.

Sin lugar a dudas, ganar la ley que habilita el uso medicinal del cannabis es una medida en la dirección correcta, pero nunca debió estar en discusión semejante cosa, incluso, de facto ya estaba legalizado también (si el consumo para recreación lo estaba, como no iba a estarlo para usos medicinales).

¿El Estado decidiendo con que te podes tratar y con qué no? ¿El mismo estado que permite la publicidad de cosas azucaradas? ¿Quién determino los criterios de salud y de idoneidad? ¿Dónde se los puede leer?

Si se tuvo tanto consenso en la "aprobación" del uso medicinal, ¿por qué no debatieron inmediatamente el auto cultivo?  Hay quieres sostienen que la ley de uso medicinal, sin auto cultivo deja ver la hilacha. En pocos días se deberá regular la ley, y mediante ello supuestamente se regulará como acceder a la medicina.

Preguntémonos: ¿Es inconstitucional prohibir el auto cultivo de cannabis medicinal? ¿Es constitucional prohibir el autocultivo para uso recreativo? Haciendo uso de mi derecho constitucional de libre exposicion de ideas, digo que sí, es inconstitucional: por el citado artículo 19 y por el artículo 14, que determina que somos libres de usar y disponer de nuestra propiedad.

Saber que es inconstitucional es el primer paso. Que llegue a la corte es otro.