Cambiamos mal, entonces cambiemos

Cambiamos futuro por pasado, dijo María Eugenia Vidal, adelantando casi toda la cuota de sinceridad que tendría por el resto de su hasta ahora conocido mandato.

La represión dejó de ser mala palabra en la Argentina para pasar a ser orgullo del gobierno, que demuestra que puede “resolver” “efectivamente” por la fuerza.

Han dañado a la sociedad, y han resaltado nuestras miserias más profundas para usarlas a su favor:

Se dejó de intentar convencernos de que somos “un país con buena gente”, para decirnos que la muerte, la apatía con el otro, la indiferencia, la xenofobia, el desprecio por el trabajo, por los intelectuales, y el sálvese quien pueda, son reclamos sociales que este gobierno piensa llevar adelante con orgullo y por mandato popular.

“Técnicamente” sus delitos no lo son, y “técnicamente” esto no es una dictadura.

Mientras le daban por DNU la obra del soterramiento del Sarmiento a el primo del presidente, hablaban de la hasta ahora no probada corrupción de Lázaro Báez, quien, como supuesto gran beneficiario de la obra pública recibió, en 12 años y vía licitaciones, un monto 5 veces menor que la obra del DNU. Son reyes de la corrupción.

Mientras Carrió suma episodios con una muñeca llamada Republiquita, han creado una Corte Suprema ultra dependiente, presionan públicamente a los jueces, y meten presos a políticos opositores de manera “preventiva”.

A pesar de personajes y situaciones como estas, Nelson Castro ya no diagnostica síndrome de Hubris por TV, ni los periodistas que hace unos años “querían preguntar” les preguntan nada (o lo hacen a modo muy bobo) sobre el humo que vendieron. “Revolución de la alegría”, “pobreza cero”, “vivir mejor”, “no vas a perder nada de lo que ya tenés”, trabajo sin impuestos, lluvia de inversiones, y muchas más.

El cambio es transversal, han embargado el futuro quitando el conectar igualdad, también le han quitado medicamentos y dignidad a nuestros abuelos. Le han vendido cuanto pescado podrido han podido a la clase media, llegando a convencerla incluso de endeudarse en UVAs…

Aunque destiñeron desde el primer día, aunque todo les sale mal, aunque se “equivocan” demasiado, la desinformación todavía es mucha, y hay quienes todavía tienen esperanzas de que el país va a “cambiar” con ellos. Hasta la palabra “cambio” han embargado.

Gastan más en intereses de Lebacs que en la totalidad de los subsidios de luz y gas. El 75% del déficit es financiero, el modelo económico hace agua, pero el gobierno en lugar de ajustar el déficit financiero está decidido a responsabilizar a la sociedad de su fiesta timbera.

La resaca ya se hace ver, y ante ello, han decidido tomar unas copas de último momento: nos van a endeudar más todavía, ahora con el FMI.

No podemos permitir que nos conduzcan al coma social y económico porque sí, ya demasiado cheque en blanco les hemos dado, la oposición debe empezar a ser oposición y a generar leyes que impidan responsablemente este mal cambio.

Argentina sí es un país con buena gente, y como todas las personas del mundo, tenemos la responsabilidad de evolucionar y de cambiar lo que creamos que tenemos que cambiar, nos podemos equivocar, pero podemos volver a cambiar también.

Cambiemos.