Argentina “emergente”: ¿Gas para la burbuja?

La supuesta misión de las calificadoras de riesgo consiste en evaluar la deuda que emiten países, compañías o instituciones financieras, y darles una calificación según la certeza de que cumplan esos compromisos.

Cada una de ellas tiene distintos indices con los que califican. La categoría de “mercado emergente” es uno de los indices de Morgan Stanley, que supone (en base a encuestas) que el mercado de capitales argentino (la bolsa) ahora “emerge” y sería más atractiva.

Los analistas locales más optimistas estiman que con esto lleguen capitales financieros para invertir en la bolsa argentina por USD 10.000 millones, un monto que (de llegar y ser bueno) deja gusto a mucho ruido y pocas nueces, ya que es 5 veces menor a lo que la gestión macrista está pidiendo al FMI para poder terminar el 2018 sin ir al default.

Tras el anuncio, el merval subió 6%. El aumento es insignificante teniendo en cuenta que aún no alcanzó los niveles de fines de mayo, y que le restaría subir un 13% más para alcanzar los niveles de enero de 2018.

Las calificadoras de riesgo se han caracterizado por ir a contramano de la situación argentina. Por ejemplo, en noviembre de 2001, a días del default más grande de la historia mundial de las finanzas, el “riesgo país” (indice del JP Morgan) argentino era más bajo que casi en toda la gestión kirchnerista. Incluso, la argentina perdió la categoría de “mercado emergente” en el año 2009, tras 6 años de crecimiento del PBI a “tasas chinas” y con 2010 y 2011 en puertas, que tuvieron crecimientos del 10% y el 6%, números que la gestión macrista hasta ahora no lució, ni nada indica que los lucirá.

Se supone que las calificadoras (que son empresas privadas) deben ser independientes y profesionales, debido al impacto que pueden tener sus evaluaciones, pero la historia demuestra que les cuesta.

Por citar algunos otros ejemplos que ilustran los errores cometidos por ellas:

Antes de la quiebra de Lehman Brothers mantuvieron la más alta de las calificaciones hasta último momento; calificaron a miles de productos estructurados en los años anteriores a 2008 con rangos de los más altos que pasaron a situación de default. También presentaron elevadas calificaciones para Enron hasta antes de conocerse el megafraude.

Sus errores les costaron mucho dinero a los ahorristas que creyeron en ellas, y ellas (intencionalmente o no), fueron actoras necesarias para poder convalidar esas estafas.

Si no hubiera sido por la buena calificación que le otorgaban a los bonos argentinos en 2001, los fondos de pensión italianos no los hubieran comprado, y se hubieran ahorrado toda la reestructuración de deuda argentina.

Tras los errores en las calificaciones de Grecia (que todavía hoy es “mercado emergente” según Morgan Stanley a pesar de la crisis que atraviesa), y tras su posterior y repentina baja de nota sobre ese país, las criticas a estos organismos tomaron un lugar central en la agenda pública internacional. Incluso la Union Europea se planteó regularlas para evitar su poder de intervención en los mercados y, sobre todo, para limitar el potencial que tienen para hacer negocios con la información que difunden guiando a los inversores de manera arbitraria.

Aunque ya venían anunciando hace tiempo la posibilidad de que MSCI recalifique a Argentina como “mercado emergente”, y aunque recién esto será efectivo en marzo de 2019, llama la atención que se haya decidido seguir con este camino luego de las corridas cambiarias, el desmanejo económico, y la solicitud de un crédito de emergencia al fondo monetario internacional.

La ex diputada nacional Alcira Argumedo denunció que como la categoría de “emergente” está sujeta a que no hayan controles en el mercado de capitales, esto viene a blindar la fuga del crédito del FMI.

Ahora que somos un “mercado emergente” ¿Traerán los miembros y ex miembros del gabinete nacional el dinero que tienen en el exterior?